Para encontrar los orígenes del asentamiento en el área de Kam Tin, nos tenemos que remontar al siglo XI cuando Tang Fu Hip y su padre fundaron un nuevo clan de los Tang en los Nuevos Territorios. Quedaron impresionados por la belleza de los paisajes, por lo fértil de sus tierras, y por la existencia de fosas disponibles en las que depositar los huesos de sus antepasados. Comenzaba una nueva vida para ellos.

Si bien hoy día es conocido por Kam Tin, ese no fue su nombre original, ya que se cambió de Shum Tin al actual en 1587 debido a una terrible sequía en un territorio vecino. Para ayudar a paliar los problemas de la población, el jefe del clan donó lo equivalente a 1000 sacos de arroz a sus vecinos, cambiando el magistrado su anterior nombre por el actual de Kam Tin (“campos de oro”).

La zona que abarca las villas Kam Tin es muy rica en patrimonio cultural, destacando sus templos, sus salas de estudio, sus salas ancestrales y sus villas amuralladas, siendo la más famosa Kat Hing Wai. Voy caminando, y me acerco hasta las poblaciones de Shui Tau Tsuen y a Shui Mei Tsuen, las cuales acogen una concentración de monumentos históricos como ninguna otra en Hong Kong. Sin pérdida posible voy avanzando por siglos de historia, y al descubrir las dos primeras salas de estudio, imagino lo importante que debía ser la educación y el rango tan alto que le era dado. Puedo entrar a observar y fantasear como sería la vida de los estudiantes, y cómo era el lugar en el que no sólo estudiaban, sino que también vivían. La sala de estudio Yi Tai (“Los dos Inmortales”) está abierta para ser visitada, con sus habitaciones en lo alto para alumnos y profesores, y el aula propiamente dicha en la parte inferior. Cruzo la calle y me encuentro con otra sala de estudio, So Lau Yuen (“lugar para nadar cuesta arriba y llegar  a tu meta”). Sólo con los significados de los nombres ya quedo fascinado y atrapado.

No sólo salas de estudio encuentro a mi paso por la zona. Admiro también santuarios (como los dedicados al Dios de la Tierra) y salas ancestrales como la atractiva Loi Shing Tong de 1701, y con coloridas tallas y pinturas. Como no podía ser de otra manera, también hallo templos, como Hung Shing, y más salas ancestrales, como Tang Ching Lok, aunque la encuentro cerrada al público. Cuestión de suerte, o cuestión de días. Aún así, siempre queda el disfrute de la belleza del edificio.

La casa del árbol centenario

Hay dos cosas que hacen de Kam Tin un lugar especial. Por un lado, encontramos la sala ancestral Cheung Chun Yuen, en tiempos pasados escuela de artes marciales, con su campo de entrenamiento y con un altar que alberga los retratos de los ancestros fundadores del clan Tang. Y por otro lado, se encuentra en la zona un árbol de higuera con más de 400 años, dentro del cual se construyó una casa.

Sigo caminando, y sigo disfrutando a mi paso de otras salas ancestrales, otros santuarios o incluso un pequeño puente (Ping Mo) del cual cuenta la leyenda, cómo Tang Tsuen Yuen llevaba a cuestas a su madre dos veces al día para visitar a su familia cruzando el río. Después de muchos años ahorrando, consiguió construir el puente conocido como “puente para la comodidad de la madre” (y de la hija parece ser…).

Con el deambular durante horas por Kam Tin, de alguna forma quedo abrumado por tanta historia como se encuentra en la zona. Pienso en cómo debería ser el lugar hace 300 o 400 años, e imagino un lugar próspero y preocupado por la educación y la cultura de los más jóvenes. Un lugar en el que el conocimiento sí tenía lugar y al que se le daba gran importancia. Seguro que ese poso es el que ha quedado en las gentes que todavía viven en “los campos de arroz”. Resulta que sí, en Hong Kong a parte de poder vivir en grandes rascacielos, también lo puedes hacer en casas bajas al lado de salas de estudio ancestrales.