El segundo Conde de Lemos, con quien tenía una estrecha relación, fue quien convenció al judío Juan Gaibor para que se convirtiera al cristianismo poco antes del Decreto de Expulsión de 1492. Era el secretario del Conde y su familia había contribuido a la prosperidad económica de Monforte de Lemos. No sólo fue él, con posterioridad, muchos otros miembros de la familia ocuparon a su vez cargos de importancia dentro del organigrama del Condado de Lemos.

Gaibor formaba parte de una familia que había sido uno de los principales linajes hebreos en Monforte, y sería el tronco de la nueva familia conversa. Al igual que ellos, muchas otras familias dejaron el judaísmo para abrazar la fe cristiana, tanto aquellas más importantes (algunas de ellas designadas también para realizar puestos importantes en la casa de los Condes de Lemos) como otras más humildes.

La casa de los Gaibor

Una vez en Monforte, me comentan que la casa de los Gaibor a día de hoy sigue en pie junto a un de las puertas de la alcazaba. Nada más pasar al recinto amurallado allí está, una imponente casa de sillería. Una casa que fue habitada por judíos y luego por cristianos, aunque unos y otros fuesen las mismas personas. Una casa y una familia, conversa ahora, que no se libraron de la persecución por parte de la Inquisición por judaizantes, así Jorge Gaibor, hijo de Juan Gaibor, moriría en un viaje a Valladolid cuando iba precisamente a declarar ante un tribunal inquisitorial. Una casa que sigue en pie recordándonos un pasado lejano en el que los judíos fueron parte importante de la localidad. Es de los pocos restos que encontramos en la judería. Me acerco hasta lo que fue la sinagoga en sus tiempos, cerca de la casa de los Gaibor, pero como ya me habían avisado, no es posible ver nada. Se encuentra en una finca propiedad privada y lo único que se puede observar es la puerta y la tapia de la finca. Quizá algún día no dentro de mucho, esa puerta y esa valla se puedan pasar, y se nos muestre lo que fue la sinagoga, pero de momento nos tenemos que conformar con echarle imaginación.

En Monforte, al igual que en la mayoría de las ciudades y villas, muchas familias judías importantes se instalaron cerca del castillo y del monasterio. Se daba una relación estrecha entre judíos y los señores feudales. Lo que son hoy las calles Zapatería, Pescadería y Falagueira, es donde encontramos una presencia judía más palpable aunque los restos arquitectónicos hebreos no sean muchos. Habría que remontarse hasta el año 915 como tarde para constatar la presencia judía en la villa. Un documento de ese año nombra ya a un Ismael “Judío” aunque es muy probable que ya habitaran desde el siglo IV y V debido a la tolerancia religiosa de los suevos. Es en el siglo XV, y tras las persecuciones y matanzas ocurridas en 1391 en muchas ciudades españolas, cuando hay mayor presencia de judíos en Monforte. Muchos judíos que huían de sus ciudades de residencia eligieron Galicia para asentarse ya que allí no existía ese sentimiento antisemita, o al menos no tan pronunciado, como en otras partes de España.

Romanos, bárbaros, árabes y judíos en Monforte

En Monforte de Lemos ha habido a lo largo de la historia numerosos pueblos y civilizaciones. Pasaron por aquí tanto romanos como bárbaros, árabes o judíos. Pasaron y se asentaron a vivir lo que ha dejado huella de todos ellos en la villa. Durante la época medieval fue una ciudad-fortaleza situada sobre un montículo rodeado de un recinto amurallado. Se incluía dentro de las murallas un monasterio y un castillo. La espada y la fe unidas como casi siempre en la Edad Media. De la muralla todavía se conserva una parte, y sigue en pié la Torre del Homenaje. Es precisamente a la vera de la torre, en la ladera del monte que sube al castillo, donde comienza el casco antiguo de Monforte, la villa medieval que incluye lo que de alguna manera podríamos considerar la judería.

Si bien existe una zona que podríamos denominar el barrio judío (donde se encontraban la sinagoga, el micvc y demás instalaciones comunales), en Monforte los judíos no vivieron ni partidos ni confinados en un lugar específico sino que habitaban a lo largo y ancho de la villa. Solían tener preferencia, como en otras ciudades, por ubicarse entorno a las puertas de las villas y en los alrededores de las plazas.

Antes de la expulsión, la comunidad judía en Monforte era tan numerosa que denominaban judíos a todos sus habitantes. Durante los siglos XVI al XVIII residían un gran número de familias conversas, muchas más que en otros lugares de Galicia. Así, por ejemplo, los Coronel, Gaibor, Céspedes, Fonseca o Pereira contribuyeron en gran medida al desarrollo de la ciudad y tuvieron en muchos casos cargos destacados, llegando en algunos casos a ser incluso regidores o alcaldes. Las localidades vecinas, y seguramente por esa gran cantidad de conversos que habitaban en la villa, les “dedicaban” un dicho que decía:

“Monforte de Lemos
Monforte dos demos
Quinientos veciños
Douscentos xudíos.”

“Monforte de Lemos
quinientos vecinos
trescentos ladrós”

En muchos países de Europa y Sudamérica encontramos familias sefarditas con el apellido “de Lemos”. Tanto en Alemania, como en Holanda, Polonia, Croacia, Centroamérica, Sudamérica,…hay una gran cantidad de familias que llevan el apellido “de Lemos”. Siendo Lemos el valle situado cerca de Monforte y siendo de Lemos el apellido que llevaba la Casa Condal de Lemos, seguramente durante los siglos XVI y XVII muchas familias judías se pusieran el apellido como agradecimiento hacia dicha casa. También pudiera ser para buscar la protección de dichas familias, y en muchos otros casos porque fueran sus ancestros oriundos del valle de Lemos. El caso es que hoy, el apellido está disperso por gran cantidad de mundo colocando al valle de Lemos y a Monforte de Lemos en el mapa global.